De mí, para mi bully.

Una carta, con un mensaje increíble.

Julia,

Hoy tuve un día completamente diferente en el cole. Aparentemente, nada cambió. Otra vez, tú te reíste de mí a mis espaldas con otras chicas del cole, que se unen a ti en busca de aceptación, pero en mi interior, algo estuvo diferente: entendí que la del problema no soy yo, eres tú.

Me costó muchísimo reconocerlo. En muchas ocasiones llegué llorando a mi casa, pensando que algo en mí no estaba funcionando bien y me pasé horas mirándome al espejo, y preguntándome qué era lo que me hacía tan diferente. Ahora que lo pienso, perdí muchísimo tiempo tratando de encontrar una respuesta que era más sencilla de lo que siempre pensé.

Hoy, me agradezco a mí, pero sobre todo a ti, por haberme hecho fuerte como una roca, por haberme enseñado a afrontar los comentarios negativos con madurez y por ayudarme a fortalecer mi relación conmigo misma. Tengo que aceptar que fue difícil, pero, entre tú más te burlabas, yo más segura me hacía, ¿puedes creerlo? Cada que tú me decías algo negativo, yo me repetía en mi interior todas mis cualidades hasta que me las creí, y me di cuenta que soy totalmente increíble, y que no necesito tu aprobación para ser feliz.

Me encanta saber que a pesar de todas las burlas y las charlas que hacías en torno a mí, yo me atreví a no dejar de ser yo misma en ningún momento. Me da tristeza por todas esas chicas que aparentan ser lo que no son, solo por agradarte. Me siento totalmente orgullosa de mí.

Sé que, en tu interior, tienes un millón de inseguridades que son las que te obligan a hacer sentir mal a otras chicas solo para sobresalir y sentirte superior. Estoy segura que esa fortaleza que muestras, no es tan real como parece, y que te falta muchísima confianza en ti.

Me encantaría que en algún momento te animaras a conocerme, que te tomaras el tiempo de saber quién soy yo en realidad, y no te quedaras solo con las apariencias. Amaría que dejarás a un lado los prejuicios, para que te des cuenta que estuviste equivocada todo este tiempo. Ahora soy yo, la que tiene mucho por enseñarte.

Gracias a la vida por haberte puesto en mi camino, María.

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